Piccolini: bebés y confort.

 

Andrea Mussio de 32 años es quien se encuentra detrás de Piccolini. Nacida en Jujuy, vivió gran parte de su vida en Arroyo Seco, y desde 2006 vive en la Ciudad de Rosario en donde estudió y se recibió de Ingeniera Industrial en 2019, mismo año en que empezó la carrera de Traductorado de Inglés, además de ser instructora de natación. “Soy muy emprendedora, he tenido varios emprendimientos a lo largo de los últimos años”, comentó Andrea.

Sus comienzos
Piccolini nació en el 2019,  un poco en consecuencia de no poder encontrar un trabajo en relación de dependencia como ingeniera.
“El año anterior había hecho un curso de costura, por curiosidad y porque siempre me llamó la atención. También me encontré en un momento en donde amigas y conocidas empezaban a tener sus hijos, todo encajó en ese momento y pensé en hacer accesorios para bebés, así nació la marca”, confesó Andrea.
“La idea del nombre me la dió una de mis cuñadas, en una charla de sábado a la tarde, en la que le conté la idea y consulte cómo se podía llamar, Piccolini me sonó tierno, dulce y bien referido a los chiquititos”, comenta y agrega: “Lo que define a la marca me parece que es la simpleza, los diseños de las telas los elijo yo personalmente, siempre trato de que sea algo que a mí me guste y que no sea solo por vender más, sino que tenga y pueda expresar ternura, suavidad, el sentimiento de estar acurrucado, siempre trato de pensar en esas cosas”.

Productos y creación
El portafolio de productos de Piccolini son accesorios para bebés de entre 0 y 1 año, incluye desde mantas recibidoras, mantas de corderito para el invierno, toallones con capucha, bandanas, portachupetes, babitas, cambiadores, neceseres, cubos didácticos y almohadones.

Andrea cuenta que este año incluyó amigurumis como mantas de apego y que tiene una línea de ajuares y bodys de una marca de Buenos Aires llamada Detrás del Arcoiris, con diseños exclusivos, siendo ella la representante en Rosario.

El kit de bienvenida que posee la marca incluye un toallon con capucha, una bandana, un portachupete y babita.
“Lo que me inspira a la hora de crear los accesorios es pensar en la utilidad que van a tener para las mamás y papás, tiene que ser diseños cómodos, funcionales y sobre todo útiles”, sostuvo Mussio.

La emprendedora explica que, el proceso de producción empieza una vez que tiene el diseño y molde de cada uno de los productos, continúa con la elección de los diseños de las telas, el corte, la costura, luego la sesión fotográfica y la publicación en las redes, el proceso termina con la entrega de los productos a los clientes.  Ella está al mando de casi todo el proceso de creación, pero suele recurrir a una amiga diseñadora cuando necesita realizar alguna confección con maquinaria que ella no posee.

Los materiales que utiliza son polar soft y corderito para las mantas de invierno, interlock para las mantas recibidoras, y complementos de gabardina o piqué. Los toallones con capucha son de toalla de doble felpa, pero las capuchas, bandanas y babitas son de una toalla intermedia, siendo ésta más suave para evitar cualquier irritación en la piel de los bebés.

“Con respecto a los colores, tengo definidos tres tonos en cada combo de productos, rosas, celestes e intermedios. A lo largo de estos casi 2 años, las decisiones de los clientes son muy variadas respecto de los colores, sigue habiendo mucha gente que quiere rosa o celeste y gente que no, entonces va por otros colores”, manifestó la creadora de la marca y agregó: “Hay productos que puedo hacer más rápido o tengo menos dificultades para realizarlos, no se si hay alguno que disfrute más, me gusta mucho coser y puedo hacerlo cualquier día, sin importar qué esté cosiendo”.

Andrea nos cuenta que durante los últimos meses confeccionó nuevos productos pero que aún no fueron lanzados ya que espera tener más variedad de diseños. Modificando los cambiadores que la emprendedora ya tenía, con nuevos diseños y agregándoles un neceser, surge la nueva versión. También dijo que próximamente incluirá colchoncitos para los coches con almohadilla cervical.

Contexto actual
Una situación que perjudica a la mayoría de los emprendedores durante la cuarentena por COVID19, es encontrar materia prima. En el caso de Andrea, está la dificultad de encontrar telas,  ya que en las sederías donde ella compra, se encuentran desabastecidas o trabajando con la mitad de la capacidad de sus trabajadores.

Con respecto a la parte más positiva de la pandemia, Andrea estuvo más pendiente de las redes sociales, leyendo mucho, haciendo cursos referidos a social media y cómo poder llegar a las personas que se encuentran del otro lado. “ Trabajé con una diseñadora para darle otra vuelta al Instagram de Piccolini, para transmitir a través de las fotos lo acogedor de los productos y estoy tratando de lanzar la tienda online. Tuve mayores ventas, lo cual me sorprendió porque no me lo esperaba. Al ser sólo venta online, la gente chequea más sus redes. También ayudé a que las personas puedan llegar a sus seres queridos. La mayoría de mis artículos se compran para regalar y al no poder juntarse entre familiares y amigos, la gente me compraba y yo hacía la entrega. Estuvo bueno ser parte de ese acercamiento” concluye Mussio.

 

Contacte con esta marca haciendo click aquí.

Entrevista / redacción: Cande Najmias

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